Cultura para To2
Delfín Martell Gonzaléz
El arte de la música definitivamente es un vehículo de comunicación y socialización, ya que su concepto teórico habla por sí solo: “Es el arte de los sonidos, el cual se lee y escribe, con tanta facilidad, como se lee y escribe el idioma que hablamos, es el idioma universal”.
Valencia tu eres mi eterno amor...
Yo nací en el año de 1960, pero comencé a recorrer las calles de Valencia desde los siete años de la mano de mi padre Rafael Martell (músico y comerciante), como todo niño, “el afán de ir de la mano de papá era salir solo de las cuatro paredes de la casa”.
Pero la insistencia dio frutos y mi padre, al ver que no pedía nada y tampoco lloraba, se hace habito llevarme con él a ciertas diligencias de corte musical en la semana, como ejemplo: el día martes: visita obligada a la “Plaza Bolívar de Valencia” y reunirse con los compañeros y colegas del “Bar Filarmónico” donde se pagaba y gestaba la zafra del fin de semana.
Eran pocos los amigos y colegas musicales con los cuales se reunía mi padre, “Juan (El Andino) flautista, “este señor era un connotado gestor de toques musicales, como ellos llamaban las actuaciones”; Euclides Arnau y Francisco Hernández (bateristas), José (Pepito) Oliveros, otro músico de gran connotación, ejecutante del cuatro, “un oído musical bendecido, docente privado del instrumento”; Juan Bordones (arpista), Channy Martínez (pianista cubano) y el Maestro Miguel Casas Augé, de origen catalán, (multinstrumentista), académicamente fuera de ese lote, pero en esa década el maestro complementaba con trabajos musicales ocasionales la zafra semanal.
El día jueves, estaba la Banda 24 de Junio y la retreta después de la misa, en la década de los años ‘60, cuando aún no había sido elevada a “Banda Sinfónica”.
La conversación era obligada con sus excompañeros de estudio en la Sebastián E. Lozano: “Waldo Sanz, Enrique Sanz, Tertuliano Sanz y otros colegas no formados en la EMSEL, como Juan Paco Guillen (clarinete y saxo-alto), los maestros Tito Téllez, Alberto González Padrino y ocasionalmente mi padre también cultivó una muy especial amistad con el Prof. Cristóbal Gornés. Regularmente esperaba que el maestro Gornés Ravelo, “maestro de capilla de la catedral valenciana”, concluyera el servicio y lo abordábamos al salir de Catedral, realizando un toque en la “Heladería de la familia Marciano”, ambos tomaban un café y conversaban por espacio de unos 15 minutos, según recuerdo una o dos veces al mes.
En contacto con la valencia de ayer y hoy…
Nacer en Valencia y recorrer sus calles orgullosamente con mi padre y conocer a muchos personajes de diferentes niveles intelectuales y sociales fijaron en mí la idea y necesidad de cultivar la música.
En 1972, en el re-encuentro de alumnos y exalumnos de la Escuela de Música Sebastián Echeverría Lozano y la conformación de la “Orquesta Sinfónica de Valencia”, auspiciada por la EMSEL y estimulada por el Prof. Cristóbal Gornés, realizaron un concierto inaugural en Teatro Municipal de Valencia bajo la conducción del maestro Víctor Julio Castillo (Sub-director de la Banda 24 de Junio y profesor de instrumentos de viento-madera de la EMSEL).
Ese concierto marcó mi vida y es justo cuando conocí al “Ángel Musical” que sembró en mí corazón y mente el poderoso codex sonoro, esencia vibrátil, cual cápsula de tiempo en el mismo corazón del Teatro Municipal de Valencia (casi cayéndose a pedazos) en aquel tiempo.
Sí, mi querido maestro Francisco (Paco) Serra, de la Valencia de España. Fue miembro de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, de la Orquesta de cámara de la Universidad de Carabobo y profesor de Violoncello y Contrabajo de la EMSEL e invitado a la Novel “Orquesta Sinfónica Valencia” en su concierto inaugural. Y cual flautista de Hamelin, comenzó a calentar con notas largas y luego terminó su calentamiento con el primer movimiento del concierto en Re mayor (No. 2) de Hayden, en el cual la precisión del sonido, pero a la vez una dulzura que jamás había escuchado definitivamente me atrapó.
Me acerqué con mucha pena y le pregunté: “¿Qué cosa tan bonita tocó?”. Me respondió, aún recuerdo nuestro diálogo: “¿Tú eres el hijo de Martell?”. “Sí”. “Llámalo, dile que quiero hablar con él”.
Por lógica a papá casi que le da algo, solo preguntó “¿Tropezaste el instrumento?”. Lo cierto es que me regañó y se acercó al maestro y éste le dijo, y cito: “Martell, llévame al chaval a clase el próximo miércoles”…
Desde ese día miércoles: la escuela de música Sebastián Echeverría Lozano, junio 1972, el Teatro Municipal de Valencia y la Ciudad bañada por el Río Cabriales se metieron en mi corazón y todavía cuando llego al Teatro Municipal de Valencia, como ejemplo viene a mis recuerdos el sábado 18 de mayo 2024.
“Le agradezco al Gran Arquitecto del Universo, la bendición de continuar siendo músico, desde el año 1976, que inicie formalmente una carrera musical, en el año 1978 ingrese a la Banda Sinfónica 24 de junio (saltando al profesional) y hasta hoy 2026, pasando por periodos muy fuertes y complicados desarrollando el arte en toda su mayor expresión como lenguaje "educador, músico, conductor (orquesta, coro, banda), comunicación social ( productor y conductor de radio y televisión, columnista, escritor) investigador social, sanador y orientador holístico, músico militar y milicia (2009), asesor en el área de seguridad (Safety Alarm 2030 C.A.), aunque debo comentar que a mi padre no le agrado mi decisión de cultivar el arte de la música como profesión.
El 25 de marzo de 1555 fue fundada mi bella Valencia, por Don Alonso Díaz Moreno y este año celebramos sus (471 años)
Aprovecho la mágica oportunidad de dedicarle un arreglo a la Valencia de Torrealba, “de mi pluma” y grabada con la Orquesta de Cámara Comunitaria de Música Venezolana (OCCV).
Qué grande es tener el honor de tocar y cantar no solo a mi Valencia, sino también al Teatro Municipal de esta hermosa ciudad donde conocí a mi primer maestro de Violoncello, es más, visitarlo de nuevo, al cual no volvía desde 2019; fui invitado en ocasión de recibir por la Alcaldía y el Consejo Municipal de Valencia, y gracias también a los buenos oficios y cortesía de mi estimado amigo Denis Miraldo, la condecoración “Ciudad de Valencia” (primera clase).
Considero al Teatro Municipal de Valencia el más poderoso escenario, para mí, desde el año de 1973 hasta hoy, donde he librado tantas batallas artísticas, incluyendo a “Fama y talento con Shangel, academia integral de Arte y de la cual me honro ser el Director Académico” donde mostramos el sábado 18 de mayo del 2024, el potencia artístico de la institución … ¡Valencia, eres y serás por siempre mi eterno amor!
Ejercicio: les invito a escuchar:
“Valencia (Maestro J. V. Torrealba),
Visualizar luz de color anaranjado
Arreglo especial: Msc. Delfín Martell Gonzaléz .
Interpreta:
Orquesta de Cámara Comunitaria de Música Venezolana (OCCV)
Estudios de Grabación: Valencia y San Diego
Estudio: Voz y Música (Carmelo Oñate)
Quitiplas Studios (Rolando Bello)
***
Delfín Martell González es licenciado en Arte, mención Dirección Orquestal, con Maestría en Antropología Cultural, por el Instituto Politécnico de Arte Manuel de Falla, San Juan de Puerto Rico-Puerto Rico. También es productor y conductor de radio y TV, y actualmente conduce el programa “Cápsula Sonora en TV” por Bless Visión TV (la nueva televisión) «Venezuela en concierto, un tesoro musical», a través de la emisora comunitaria La Voz de los Tacariguas 99.7 FM en el municipio Los Guayos (Edo. Carabobo).

Comentarios